14.11.05

UNAS HORAS EN BERLIN

30 JUNIO. BERLIN (Alemania)




Parte del muro permanece en píe, en este mural se hace referencia
a sus años de vida hasta su caída en 1989 / J.S. Bueno

BERLIN: NOS DESPEDIMOS DE EUROPA

A las 16:25 del jueves 30 de junio de 2005, la expedición (compuesta por 4 mujeres y 6 hombres) embarcaba en un avión de la compañia Easyjet rumbo al aeropuerto de Schoenefeld en Berlín. Tras más de 3 horas de viaje, llegamos a la capital germana, eran las 19:30 aproximadamente, y disponíamos de unas horas para disfrutar de una ciudad, que ya habíamos visitado anteriores veces, ocasiones en las que la ciudad se había vestido de fiesta para celebrar el mayor acontecimiento techno del mundo: el Love Parade (2001 y 2002), y quizá no el mejor momento para conocer los secretos que encierra la capital alemana.

Sin tiempo para ver mucho, nos dirigimos a los murales pintados sobre la parte del muro que aún continúa en pie. De ahí fuímos a pie hacía Alexanderplatz, una de las plazas más emblemáticas de Berlín, donde estuvimos viendo el original Reloj que marca todas las horas del mundo.

Terminamos nuestra visita, cuando ya la noche se echaba encima viendo los monumentos que se agolpan en torno al cauce del río Spree.
Sin más demora nos dirigimos al aeropuerto para cenar y echarnos una cabezadita hasta la hora de embarque (que comenzaba a las 5 de la mañana).


Un rincón del aeropuerto hizo las veces de nido para pasar la noche / J.S. Bueno

8.11.05

DESTINO BEIJING

EL VIAJE SOÑADO

Principales paradas en la Ruta Transmongoliana

Desde 2001 que realizamos nuestro primer viaje para alcanzar Cabo Norte (el punto más al norte de Europa, en Noruega), han sido mucho los lugares que hemos visitado. Cuatro años consecutivos conociendo Europa en los que hemos visto la mayor parte de los rincones del Viejo Continente.
Con la ilusión de conocer algo nuevo, hace algo ya más de un año que la idea de atravesar Siberia, visitando Mongolia, y culminando en China rondaba nuestras cabezas.

Pero esa idea no se pudo hacer realidad hasta hace ahora más de 4 meses, cuando un 30 de Junio cogimos un avión a Berlin, de ahí otro a Riga, y desde la capital letona el tren como único medio de transporte.

Un viaje soñado que nos trasladó a algo completamente desconocido, a lugares donde el tiempo se ha detenido para siempre.